top of page
Buscar

Lo que aparece antes de avanzar — y casi nunca es lo que creés.

Hay un momento en que el negocio deja de crecer y hacer más cosas no es la solución. Es necesario parar para entender el trasfondo de lo que te frena. Y que la mayoría de las veces no es lo que parece.

Este artículo es sobre esos momentos que van más a lo profundo.


¿Por qué en formato blog?

Esta es mi primera entrada. Estreno blog. Sé que es la era de los reels y los podcasts. Pero mis herramientas son más de animarnos a hacernos preguntas — y con las respuestas más sinceras, poder escribir las nuevas acciones que nos proponemos hacer. Y siento que este formato es el indicado para eso. - Además de un poco de nostalgia de los 2000, no te voy a mentir!


Crecí rodeada de negocios. Los escuché, los viví, los estudié y los construí. Pasé toda mi vida aprendiendo cómo funcionan — no solo desde los libros, sino desde adentro.

Cuando me convertí en CEO de la empresa familiar, probé ideas, cometí errores y aprendí lo que no se enseña en ningún aula. Este blog nace de todo eso.


Algo que veo repetirse una y otra vez.

En años de trabajo con dueñas de negocios — y validado en mí misma — identifiqué tres momentos que se repiten.

Los tres son distintos. Cada uno tiene señales propias. Y cada uno pide una respuesta diferente. Ahí van:


1. Seguir haciendo todo sola cuando el negocio ya pide estructura

Se siente como agotamiento. Como que no alcanza el tiempo, que todo depende de vos, que si parás un día el negocio para.

Muchas veces la respuesta que se escucha es "tenés que aprender a delegar" o "soltá el control". Pero para mí pasa por otro lado.

Para poder delegar, primero hay que tener los procesos del negocio ordenados — de forma que alguien más pueda entenderlos y ejecutarlos. Y ordenar eso requiere dedicación y tiempo. Justamente lo que no sobra.

Hacer todo sola tiene un límite. Si querés crecer, la estructura necesita atención: procesos, roles y responsabilidades claras.


2. Esperar que todo esté perfecto antes de avanzar

Hay algo que querés hacer. Lo sabés. Lo tenés pensado. Pero le das una vuelta más. Y otra. Y otra.

"Cuando esté lista." "Cuando tenga más tiempo." "Cuando el momento sea el correcto."

La perfección funciona como un lugar seguro. Mientras no mostrás, no podés fracasar. Mientras no lanzás, no hay nada que juzgar.

Pero el negocio queda en espera indefinida de un momento que nunca llega.

La pregunta real acá no es cuándo vas a estar lista. Es si vas a quedarte en el bucle eterno de la búsqueda de la perfección — o vas a ir por esa versión del negocio que podría existir y todavía no existe.


3. Perder de vista lo que hoy sostiene el negocio mientras construís lo nuevo

Hay ideas nuevas. Proyectos que te entusiasman. Cosas que querés desarrollar. Y toda la energía va para ahí.

Lo nuevo es motivador. Lo nuevo tiene potencial. Lo nuevo todavía no tiene los problemas de lo que ya existe.

Pero lo que hoy genera ingresos reales empieza a quedar en segundo plano. Lo que ya funciona se descuida.

Y el resultado es inestabilidad en los dos frentes: lo nuevo todavía no está sólido, y lo actual empieza a flaquear.

La clave acá está en equilibrar — sin abandonar lo que hoy te sostiene mientras construís lo que viene.


Para cada uno de estos momentos hay una herramienta concreta.

Algunas trabajan lo interno — cómo pensás y decidís. Otras lo externo — cómo está funcionando tu negocio hoy.

Advertencia: este blog no es solo para contarte algo. Es también para que lo experimentes.

Si querés identificar en qué momento estás y qué recurso específico necesitás, te invito a este ejercicio que creé para eso:


"¿Qué está frenando tu negocio?"





Espero que te sirva. Y si lo que encontrás te genera ganas de trabajarlo en sesiones de mentoria, escribime. 🤍

Aix


 
 
 

Comentarios


bottom of page